Con la llegada de la Semana Santa, Roa saca de sus templos su tradicional modo de conmemorar la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Durante siglos, los raudenses han forjado su idiosincrasia celebrativa dotándola de su propia personalidad. La tradición de la Semana Santa en Roa se remonta al siglo XIV; más de siete siglos de Historia.
La originalidad y singularidad de la Semana Santa de Roa radica no solo en sus actos, sino también en sus rituales y costumbres. Todos los Viernes de Cuaresma se entona el Miserere, el cántico del Salmo 50 de la Biblia, una tradición que se ha recuperado en los últimos años.
El Miércoles Santo tiene lugar el Paso de la Cruz, procesión que se remonta a tiempos inmemorables y que forma parte de la tradición popular, en la que el hermano entrante ese año en la Junta de la Cofradía de la Santa Vera Cruz realiza un emotivo recorrido por la iglesia cargado con una gran cruz y una soga al cuello, escoltado e iluminado tan solo por la luz de las velas del resto de los hermanos, y donde el sonido de la “esquila” o campanilla cobra un simbolismo especial asociándose a las tres caídas de Cristo.
En las procesiones del Jueves Santo y Viernes Santo es costumbre cantar Los Sayones, antiquísima narración de la Pasión y Muerte del Señor, una composición de ciento cincuenta y cuatro versos del siglo XVI atribuida a Lope de Vega. A lo largo del recorrido, cofrades y participantes entonan este canto, transmitido de generación en generación, que forma parte del acervo cultural de la Villa raudense. La Procesión de los Pasos del Jueves Santo y la Procesión del Silencio del Viernes Santo transmite sentimiento, solemnidad y autenticidad, donde el cántico de Los Sayones y el simbólico sonido de la “esquila” hacen que estas procesiones sean únicas.
El Viernes Santo, además, se celebra por la mañana el Santo Viacrucis y por la tarde el Descendimiento del Señor. El sábado tiene lugar el Rosario de la Aurora y la solemne Vigilia Pascual. Estos cuatro actos se celebran también en muchas otras localidades, sin embargo, en Roa adquieren un significado especial por el fervor que se profesa en ellos.
Otra singularidad de la Semana Santa de Roa es que, si bien se inician las procesiones con la Procesión del Domingo de Ramos, como en la mayoría de localidades de España, estas no terminan con la Procesión de Resurrección del Domingo de Pascua, sino que en Roa se celebra un Segundo Domingo de Pascua, en el cual se traslada la imagen del Resucitadillo desde la Iglesia de Santa María hasta la Iglesia de San Esteban.
Es sorprendente que en un pueblo que cuenta con 2560 habitantes formen parte de las cofradías unas 3700 cofrades. La mayoría de los cofrades son naturales de Roa, sin embargo, hay otros que no, pero pertenecen a una cofradía por su vinculación familiar o de amistad con otros cofrades. Además, hay quienes pertenecen a dos, o incluso tres, cofradías distintas.
En la actualidad son ocho las cofradías que conviven en la Semana Santa de Roa. La de Santa Lucía y San Pedro, con túnica y capirote marrón; la de San Sebastián con túnica roja y capirote blanco; la de la Virgen de la Vega, con túnica azul y capirote blanco; la de San Blas, con túnica blanca y capirote rojo; la del Cristo de San Esteban, con túnica y capirote granate; la de la Santa Vera Cruz, con túnica y capirote morado; la de San Cristóbal, con túnica verde y capirote rojo; y la de La Soledad, de negro y con mantilla española.
Y además de las procesiones, Roa cuenta con una rica gastronomía durante la Semana Santa. El bacalao "estilo taberna" adquiere especial protagonismo durante estas fechas así como las torrijas o las bolillas y la bebida típica que es la limonada. Y si quieres pasar un buen rato durante estos día, puedes jugar al juego de las "chapas", una tradición antiquísima que sigue manteniéndose.
¡¡¡VEN A VIVIR LA SEMANA SANTA RAUDENSE!!!